¿Te suena familiar?
Te invitan a un curso de formación tecnológica. Te hablan de inteligencia artificial, realidad
virtual y programación. Sales de la sala con una mezcla de emoción y pánico. Piensas:
«¿Cómo se supone que voy a aplicar todo esto en mi clase?»
Si alguna vez has sentido que la tecnología avanza demasiado rápido y que te estás
quedando atrás, quiero decirte algo importante: no estás solo. Ese sentimiento de
inseguridad es completamente normal. A menudo, el problema no es la tecnología en sí
misma, sino el miedo a lo desconocido, a cometer errores frente a los estudiantes o a no
saber cómo resolver un problema técnico.
Pero hay una buena noticia: ese miedo se puede superar. No se trata de convertirte en un
experto en informática de la noche a la mañana, sino de cambiar tu perspectiva y dar
pequeños pasos.
Paso 1: Cambia el «Tengo que…» por el «Quiero…»
El primer gran obstáculo es la mentalidad. Si te acercas a la tecnología como una obligación, te sentirás presionado y frustrado. En lugar de pensar «tengo que usar esta app», pregúntate: «¿Qué problema de mi clase me gustaría resolver?» ¿Te cuesta conseguir que los estudiantes participen en la clase de historia? Quizás una herramienta de gamificación como Kahoot! podría ser la solución. ¿Quieres que los
estudiantes colaboren en un proyecto de grupo de forma más eficiente? Una herramienta como Google Docs o Miro podría ayudarte. Al enfocar la tecnología como una solución a un problema real, se vuelve mucho más interesante y menos intimidante.


Paso 2: Empieza con una sola herramienta, no con un kit completo
El error más común es intentar aprender a usar 10 aplicaciones nuevas a la vez. Elige una sola herramienta que te interese, tal vez una que ya uses en tu vida personal (como Canva para crear materiales) y busca una forma sencilla de integrarla en una sola lección.
Tip: Comienza con una actividad de bajo riesgo. No la uses para la evaluación de un examen. Utilízala para una actividad divertida de repaso o para una lluvia de ideas. Los estudiantes verán que estás intentando algo nuevo y lo apreciarán.
Paso 3: Celebra los pequeños triunfos (y acepta los errores)
En el camino, las cosas saldrán mal. Un proyector no funcionará, el internet se caerá o un
enlace no se abrirá. Y eso está bien. Los errores son parte del proceso de aprendizaje. Lo
importante es modelar esa actitud para tus alumnos.
Di algo como: «Ups, parece que esta aplicación no está funcionando. Vamos a ver
si podemos arreglarlo juntos.»
o Este simple acto no solo te quitará la presión, sino que también enseñará a
tus estudiantes una lección valiosa sobre la resiliencia y la resolución de
problemas.

El futuro es colaborativo
Recuerda que no estás solo. La comunidad de educadores está llena de colegas dispuestos a ayudar. Busca a un compañero en tu escuela con el que puedas compartir ideas, únete a grupos de profesores en redes sociales o sigue a expertos en tecnología educativa en blogs como este. Superar el miedo a la tecnología no se trata de dominar un software, sino de adoptar una mentalidad de crecimiento. Se trata de curiosidad, de experimentación y de reconocer que eres un aprendiz constante. ¿Cuál es la primera herramienta digital que te atreverás a probar esta semana? Déjanos tu respuesta en los comentarios.




